Carnaval, te quiero. Una tradición que en Totana llena por unos días las calles de color y música. (María Dolores Rodríguez López)

Carnaval, te quiero. Una tradición que en Totana llena por unos días las calles de color y música. (María Dolores  Rodríguez López)
Carnaval, te quiero. Una tradición que en Totana llena por unos días las calles de color y música. (María Dolores  Rodríguez López)
Carnaval, te quiero. Una tradición que en Totana llena por unos días las calles de color y música. (María Dolores  Rodríguez López)
Carnaval, te quiero. Una tradición que en Totana llena por unos días las calles de color y música. (María Dolores  Rodríguez López)

Ya se respira ambiente de Carnaval y comienzan a sucederse los actos programados por la Federación de Peñas de Carnaval de Totana en el marco de esta festividad, una celebración que tiene una larga tradición y se ha vivido de una manera diferente según épocas o países. Las fechas de celebración del Carnaval cambian cada año porque se eligen a partir del calendario lunar, empezando siete semanas después de la primera luna llena de invierno.

Origen del Carnaval

Su origen no está del todo claro, pero esta fiesta milenaria puede tener sus raíces en los pueblos politeístas de la antigüedad, de manera que eran así consideradas fiestas paganas. Hace 5.000 años los campesinos sumerios bailaban con máscaras alrededor de una hoguera, en los días cercanos a la recogida de la cosecha. Estos pueblos de la antigüedad, como los egipcios, consideraban en expulsar a los malos espíritus de las cosechas y hacían una gran fiesta al inicio de la primavera. Creían en divinidades relacionadas con la naturaleza, sol, agua, animales, etc.

En Grecia se hacían estas fiestas en honor de Dioniso, antiguo dios griego del vino, la diversión y el teatro, que era el más pintoresco de todos los dioses del Olimpo. Siempre se le representaba con una copa de vino en la mano y una corona de pámpanos y racimos de uva. Este dios griego pasa a la cultura romana como Baco, dios del vino, su elaboración y cosecha; también representa la locura, el éxtasis y el teatro. Dioniso y Baco comparten la misma historia y se representan de manera similar. En Roma la imagen del dios Baco se llevaba por las calles en un barco de ruedas (carros navalis) y también se representaba el navío de la diosa egipcia Isis, que marchaba sobre un carro seguido de una multitud que gritaba y reía portando máscaras de animales en honor de la diosa Isis “señora de los animales”. Este podría ser el origen de las máscaras.

Desde los Saturnales romanos a la actualidad.

Es una fiesta que se da el pueblo a sí mismo desde aquellos festejos romanos en honor al dios Saturno, donde se permitían todo tipo de desmanes y excesos, por lo que algunos decidieron camuflarse bajo la máscara.

 El gran auge del Carnaval tiene lugar en el Renacimiento, en el siglo XV, siendo el Imágenes de diferentes peñas totaneras en el Carnaval del año pasado En esta página y en la siguiente, más imágenes de pasados Carnavales de Totana. El Carnaval de Totana ha cogido un gran auge y cada año desfilan numerosas peñas con sus vistosos trajes mayor exponente el Carnaval de Venecia, donde se disfrazan con llamativos trajes y máscaras, con vistosos ropajes. Los mercaderes y comerciantes italianos venecianos serían los que traen a Cádiz sus costumbres y celebraciones de Carnaval.

Los carnavales siempre fueron unas fiestas muy populares en España, aun durante la invasión francesa (1808-1814) siguieron celebrándose. La fiesta del Carnaval ha sobrevivido hasta la actualidad y representa lo más genuino y popular de todos los elementos del espíritu lúdico y festivo de las celebraciones populares más antiguas. Se celebra en esos días previos a la Cuaresma, “de ayuno y abstinencia” y antes de decir adiós a la carne, derivado de la expresión latina “carne vali”. La gente trataba en otras épocas de no privarse de nada antes de despedirse de los placeres, buscaban satisfacción de cuerpo y de los sentidos. Uno de los pilares de los carnavales como “voz del pueblo” ha sido la critica y el carácter trasgresor. Es un tiempo que se sale de la norma, de la homogeneidad, del pensamiento único. Con crítica ácida, bromas, engaños, juegos, bailes, música, antifaces y disfraces, con humor e ironía. El Carnaval auténtico era condenado por ser subversivo y revolucionario y con sus críticas anticiparse a los problemas sociales.

 Debería considerarse como un manantial de cultura, humor e ingenio, por su sátira mordaz y burlona, por su humor crítico. La calle era el escenario para que el pueblo se expresara o manifestara a sus anchas, ante las contrariedades de la vida social. Era una denuncia irrelevante e irreverente.

Prohibición del Carnaval en España.

Ese espacio de crítica y sátira siempre ha incordiado a las clases dirigentes. En España en el año 1937 en plena Guerra Civil el gobierno general del ejército sublevado emitió una orden circular que prohibía la celebración del Carnaval, considerando que no eran tiempos de celebraciones. Al término de la contienda bélica se pensaba que terminaría la prohibición y las fiestas volverían a la normalidad, pero no fue así.

El 12 de enero de 1940 se publicó un edicto de Serrano Suñer. Esta prohibición se mantuvo hasta la llegada de la Democracia en 1977. Durante esos cascuarenta años muchos pueblos del territorio español mantenían hondas raíces carnavaleras celebrando esta fiesta. Así ocurrió en Cádiz, Galicia o Canarias.

 Le cambiaron el nombre por “Fiestas de invierno” o cambiaban la fecha o se hacían a puerta cerrada. En Totana, durante esos años de prohibición se celebraba el Carnaval en el Casino pero como sociedad privada, pues solo participaban los socios de esas noches de fiesta, música y elegantes y vistosos trajes. La gente del pueblo se las ingenió para poder disfrutar y divertirse de las mascaradas.

 Al estar prohibido cubrirse o pintarse la cara podían ser detenidos por la policía local (guindillas). Se convirtió en costumbre disfrazarse y con cara destapada acercarse hasta la calle San Cristóbal, hoy calle de las Máscaras.

En cada extremo de la calle se situaban los guardias, llegabas con la cara descubierta, te veían y te dejaban pasar y ya dentro de la carrera que va desde la avenida Santa Eulalia al Raso de la Maderera te cubrías con la máscara para gastar bromas, hacer burlas, reírse, jugar... Si entraban los guardias a la calle que estaba repleta de máscaras y observadores, todos participaban en el juego de “gurú, gurú, que no me conoces”. Se armaba un gran revuelo y los enmascarados corrían en dirección contraria y en el otro extremo de la calle de nuevo estaba la autoridad y... máscara fuera y disimulo.

 A veces los guindillas corrían tras alguna máscara rebelde y era una persecución divertida, pero al mismo tiempo y en esa época tenías miedo por si acaba - bas con máscara o sin ella en la lúgubre “perrera”. Las normas se fueron suavizando pero no será hasta la llegada de la Democracia cuando el Carnaval fue autorizado oficial - mente, en 1977. Actualmente, el Carnaval es ante todo una fiesta muy popular y un momento ideal para dejar volar la imaginación con origina - les y vistosos disfraces que ponen una nota de color en las calles del pueblo durante los días de los desfiles. Las peñas de Carnaval ofrecen todo un espectáculo con sus visto - sos trajes y estudiados bailes en los desfiles, mientras que por libre, muchos totaneros sa - can también su espíritu carnavalesco a la calle por la noche y también en Martes de Carnaval, que se ha recuperado con gran aceptación por parte del público en la vie - ja calle de las Máscaras, donde se pasean y divierten con originales disfraces muchos vecinos, Una fiesta, llena de color, baile y música, que un año más llega para romper la mo - notonía del invierno.

 María Dolores Rodríguez López