"El cuento de la política animalista. Prevaricando en el trono de hierro" (Artículo de Juan Carlos Carrillo)

"El cuento de la política animalista. Prevaricando en el trono de hierro" (Artículo de Juan Carlos Carrillo)

En la legislatura 2015/19 del nefasto e ilegítimo pacto postelectoral de reparto entre GANAR TOTANA-IU/PSOE. Que no nos trajo a los vecinos de Totana absolutamente nada bueno y fueron otros cuatro perdidos, se creó la llamada Concejalia de Protección Animal, gloriosamente fenecida ya para 2019 pero que consiguió prohibir los circos con animales en el municipio. En julio de 2017 podiamos leer también en prensa regional esta noticia: https://www.google.com/amp/s/www.laverdad.es/murcia/veto-circos-espectaculos-20170703003823-ntvo_amp.html

"El Ayuntamiento de Totana, bajo el mandato de Juan José Cánovas, de IU, fue el primer Consistorio de la Región en aprobar una moción de estas características, en septiembre de 2015, y la medida no solo afecta a los circos. «También prohíbe utilizar animales en cualquier actividad que suponga un menosprecio a su dignidad», subraya Cánovas, y pone como ejemplo que, desde este mandato, los mercadillos medievales que han visitado el municipio han tenido que prescindir de los espectáculos de cetrería y de las exhibiciones de serpientes. «En Totana ya solo se permite la colombicultura», concluye el primer teniente de alcalde.

Recuerdo ese pleno y a los que votamos en contra argumentando entre otras cosas esa estupidez de que por norma, a estos animales les maltratasen los mismos que viven de ellos o de que ya existían leyes para sancionar a esa minoría de carroña humana indeseable, pues se nos dijo de todo menos "bonicos". Ya saben, que si estábamos a favor de maltratar a los animales, insensibles, mala gente y todo eso que suelen argumentar desde la izquierda y los de la izquierda, a la izquierda de la izquierda como se califican ellos, (la extrema izquierda, vamos) cuando no se les baila el agua y se les hace verdadera oposición. 

Pues muy bien, mi reflexión para las personas que se dignen en leerla es muy sencilla. Las cientos, cuando no miles de personas que se acercan a admirar a estos animales junto a sus propios hijos para así, acercarles más a la naturaleza, conocerlos y aprender también a respetarlos. Parece que en su fuero interno lo que buscan para algunos políticos según sus planteamientos, es todo lo contrario. Es disfrutar de ese "maltrato animal" y por eso mismo legislaron contra estas miles de malas personas privandolas de admirarlos y a favor de las mentes más humanas, puras y virginales que insisten en poner al ser humano a la altura de los animales, en todos los sentidos. No mate usted o maltrate una cría de la especie que sea, aunque sea por accidente porque si le pillan, le cae la de pulpo en defensa de la vida de las especies y de su conservación pero ¡Señora!, usted de intentar sacar a su hijo adelante, nada de nada. Vaya a lo fácil, aborte que nosotros se lo pagamos. Los políticos que se rasgan la camisa en defender una fauna de la que ellos parecen formar parte y por otro lado, fomentan una política encaminada a generar un genocidio humano continuado en el tiempo. Me producen un profundo asco que tiende a infinito porque sinceramente, no sé cual es la escala de valores de la que presumen y que encima, nos quieren inculcar a los demás a base de ordenanzas y decretos.

Lo más gracioso de todo esto es que pasados varios años sin poder admirar en Totana a estos animales. No sé porqué ciencia infusa doctrinal, los mismos que nos privaron de ello ahora nos vuelven a "permitir" ver a estos animales y aquí, tenemos que estar los demás al "hervor" que no al albur, de persona que juegan a su antojo con los sentimientos, las vidas y las empresas de otros. Fíjense si tienen algunos las ideas claras y el cerebro espeso, que se saltan hasta sus propios acuerdos plenarios y las normas que ellos mismos han redactado pero esto ocurre por una sencilla razón. Porque no sé creen ni ellos mismos lo que dicen defender y se les olvida pasado un tiempo. 

Cada cual es libre de pensar lo que estime oportuno en relación a la política animalista de estas almas cándidas y de que se rían mas o menos, en sus propias caras, las de ustedes pero no me podrán negar algo que se observa claramente en este asunto. El Ayuntamiento de Totana se salta sus propios acuerdos plenarios y ordenanzas cada día que sale el Sol y eso, se llama prevaricar. Y eso sí que es una auténtica animalada y un atentado contra los derechos de los demás, que tarde o temprano les pasará factura. Por mucho trono de hierro que se pretenda ocupar y despotismo que se ejerza a la hora de gobernar. 

Juan C. Carrillo.