Mujeres de Totana. JUANA MARÍA ABELLANEDA CUADRADO.

Mujeres de Totana. JUANA MARÍA ABELLANEDA CUADRADO.

Nació en 1979 y creció en el seno de una familia ganadera, donde desde muy joven aprendió el valor del esfuerzo, la constancia y el respeto por los animales, principios que despertaron su vocación por la sanidad animal.
Realizó sus estudios en el colegio La Milagrosa y posteriormente en el IES Juan de la Cierva y Codorníu, donde ya comenzó a orientar su trayectoria académica hacia el ámbito científico.
Tras cursar la licenciatura en Veterinaria, inició su actividad profesional trabajando durante cinco años en una Asociación de Defensa Sanitaria de Ovino y Caprino en Totana, desarrollando su labor en un entorno profesional mayoritariamente masculino y adquiriendo una sólida experiencia en sanidad animal, producción ganadera y trabajo directo con explotaciones.
Decidida a especializarse dejó su actividad profesional para apostar plenamente por su formación académica, iniciando el Máster Universitario en Porcinocultura Científica en la Universidad de Murcia. Tras finalizarlo, recibió la propuesta de continuar su labor investigadora en el Departamento de Producción Animal de la Universidad de Murcia, donde inició su etapa doctoral.
Durante su doctorado en veterinaria obtuvo una beca de investigación, centrando su trabajo en el campo de los xenotrasplantes, una línea de investigación de gran relevancia biomédica, de la que se han derivado numerosos artículos científicos publicados en revistas internacionales especializadas.
En la actualidad dirige su propia clínica veterinaria en La Hoya, pedanía de Lorca, donde ejerce como trabajadora autónoma. Compagina su actividad clínica con la docencia en la Universidad de Murcia, participando en la formación
de futuros profesionales de Enfermería.
Su trayectoria refleja un firme compromiso con la investigación, la formación y el emprendimiento, y pone de relieve la importancia de la independencia económica y personal de la mujer.
Para Juana María Abellaneda Cuadrado, la Veterinaria no es solo una profesión, sino una vocación que ha guiado su vida y le ha permitido convertir su pasión por la ciencia, los animales y el conocimiento en su proyecto vital.